Aprende a reparar focos ahorradores con trucos fáciles

En algunos lugares es sumamente fácil y barato conseguir un bombillo, pero en otros no. Por eso, aprender a reparar focos ahorradores nunca está de más. Aún si no lo necesitas ahora, es un buen hobbie electrónico y quizás te sea útil en el futuro. Además, con ciertos tips puede resultar bastante fácil.

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Cuantas más partes, mejor

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Focos ahorradores

Un foco ahorrador, por lo general, se divide en dos partes. Si tienes alguno cerca, obsérvalo. Tiene una zona de cristal, que es la que enciende, y otra plástica, ¿verdad? A la primera se le llama área de vacío o de filamentos. La segunda contiene la parte electrónica del mecanismo. O sea, es esta última la que hace posible que de luz. Además, es la que está directamente relacionada con el punto de conexión externo.

¿Qué son los filamentos? Unos alambres muy finos y alargados, que casi parecen cabellos. Como verás cuando abras el foco, estos se encargan de comunicar el vacío con la parte electrónica. O sea, transmiten la corriente y hacen posible el funcionamiento del bombillo. Ten especial cuidado de no dañarlos durante la manipulación. Pueden llegar a ser muy frágiles y son imprescindibles en el mecanismo.

Entonces, el primer consejo es: Aprende a reparar focos ahorradores cuando tengas varios sin funcionar, no uno solo. ¿Por qué? Sencillamente porque está averiado y no sabes qué tanto. Muy posiblemente tengas que sustituir una o varias de sus piezas. En este caso, es imposible arreglar un bombillo sin tener otro del cual extraerlas. O sea, necesitas varios focos y la suerte de que no tengan exactamente las mismas averías. Así podrás sacar partes buenas de todos para armar una especie de monstruo de Frankenstein que ilumine tu hogar. Si tienes que arreglarlo urgentemente por alguna razón, puedes intentarlo solo con dos o tres. Sin embargo, mientras más piezas tengas para elegir, más fácil resultará la reparación.

¿Cómo abrir el foco?

Cuando leíste: “aprende a reparar focos ahorradores…”, seguro esperabas la parte práctica, y aquí comienza. Abrir el bombillo, a simple vista, puede parecer complicado. El cuerpo es muy compacto y depende del modelo, también puede ser sumamente pequeño. Sin embargo, basta con un simple truco para separar la parte electrónica de la del vacío. Solo debes saber elegir correctamente tu herramienta. En la parte plástica del cuerpo del foco, debes poder ver una ranura. Esta no será visible más que como una delgada línea, puesto que los dos extremos están unidos. ¿Ya la encontraste? Aquí es donde entra tu capacidad de tomar decisiones. Debes elegir, de entre las que tengas en casa, la mejor herramienta para hacer la separación. Aprende a reparar focos ahorradores teniendo en cuenta su tamaño.

Si se trata de un bombillo grande, podrás dividirlo usando un destornillador de paleta. Sin embargo, si es muy pequeño, posiblemente esa herramienta no sea lo suficientemente fina para entrar en la ranura. En ese caso, debes buscar soluciones. Las tijeras y cuchillos son de lo más empleado, por ser la parte filosa extremadamente delgada. Si vas a usar una de estas, cuidado con no cortarte. Una vez logres introducir alguna herramienta, las dos partes se soltarán relativamente fácil. Ahora, ¡ojo! No tires a lo loco para acabar de separarlas. Aunque las hayas dividido externamente, aún están sujetas la una a la otra por dentro, con los filamentos. Si las presionas con fuerza las acabarás rompiendo. Agarra un alicate y dale vueltas hasta que se suelten. Entonces sí quedará el foco completamente separado en dos.

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Detecta qué tiene roto el foco ahorrador y repáralo fácilmente

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Detecta qué tiene roto el foco ahorrador

¿Cuáles son las roturas más comunes y cómo detectarlas y arreglarlas? Lo primero en lo que debes fijarte es en los ya mencionados filamentos. Estos pueden romperse con mucha facilidad. ¿Es este el problema? La solución es tan fácil como desconectarlos y colocar los de otro bombillo. Si están bien, pero solo se desconectan, es aún más cómodo. Simplemente tendrás que volver a unirlos. Para hacerlo, puede que necesites realizarles una diminuta soldadura. Por lo tanto, te hará falta un cautín. ¿Sabes qué es? Es una herramienta con una punta muy fina que alcanza temperaturas altísimas. Se utiliza justamente para soldar metales en placas electrónicas con piezas pequeñas. No solo te será útil para el arreglo de los filamentos, también para otras posibilidades. Aprende a arreglar focos ahorradores con este instrumento.

Por ejemplo, puede que el problema esté en los condensadores. Estos son unos cilindros que vienen pegados a la placa electrónica. Si están hinchados o reventados, tendrás que cambiarlos. Para ello, el primer paso es calentar su base con el cautín para poder despegarlos. Luego haz lo mismo con los de otro foco que se vean en buen estado. Finalmente suelda, con la misma herramienta, los condensadores buenos al bombillo que deseas arreglar.

¿Qué otra herramienta puedes necesitar? Un multímetro. Este te puede ayudar en caso de que no haya ninguna rotura visible en la parte electrónica. Tienen que haber cuatro filamentos, colocados en dos juegos de un par cada uno. Estos son resistencias separadas. El multímetro tiene dos testers, uno para dar corriente y el otro para asegurarse de que esta se transmite. Coloca la punta de cada uno sobre un filamento opuesto al otro. La impedancia que marcará el instrumento tendrá que ver con el tamaño del foco. Debe estar entre los 5 y los 15 ohmios. En caso de que te marque 0, el tubo es el que está averiado. O sea, la parte que externamente es de cristal. Para solucionarlo, bastará con cambiarlo por el de otro bombillo que tenga el problema en la parte electrónica.

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¿Es realmente tóxico el interior de un bombillo?

Aprende a reparar focos ahorradores
Haz tus reparaciones en un espacio abierto,

Aprende a reparar focos ahorradores, pero también a no dañarte a ti en el intento. ¿Cómo? Para empezar –aunque parezca obvio– intenta no romper el tubo de cristal. Lo primero que te puede ocurrir en caso de que esto pase es que te cortes con un vidrio. Pero no es solo eso. En el interior de este hay altas concentraciones de mercurio, que sí son tóxicas para el ser humano.

Por ello es importante que seas previsor. Haz tus reparaciones en un espacio abierto, para evitar concentraciones de ese elemento en caso de rotura. Aunque uno tenga cuidado, a veces los accidentes ocurren. Si lo rompes, recuerda no tocar ni respirar cerca del polvo blanco que expulsará. De hecho lo mejor es que te alejes por unos minutos y luego lo limpies sin hacer contacto con tu piel. Como ves, es muy fácil reparar un foco ahorrador. Solo ábrelo con cuidado, consigue lo necesario para solucionar sus roturas y protégete durante el proceso.

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