Belleza interior: 6 pautas para cultivarla

Si algo es cierto es que hoy día las apariencias juegan un papel fundamental en nuestras vidas. Sin embargo, como ya probablemente te hayas percatado, hay muchos aspectos en los que el mundo exterior a menudo queda relegado a un segundo plano. Centrémonos, por ejemplo, en las relaciones humanas a un nivel profundo, donde la belleza interior (y no la exterior) es la que se necesita que brille más.

Después de todo, no es de gran ayuda tener un cuerpo perfecto o un sentido de la moda impecable si no se conocen las pautas más elementales para mantener una amistad o una relación amorosa.

Y ocurre que, a pesar de lo que a veces pensamos, la belleza interior no es algo que se oculte en los lugares más recónditos de las personas; sino que se expresa constantemente mediante sus acciones, así como en la forma que tienen de exteriorizar sus ideas y valores. De esta manera, a pesar de ser interior, si no se evidencia en la práctica diaria y las relaciones interpersonales es como si no existiera.

Por suerte, de la misma forma en que somos responsables en cierta medida de nuestra belleza exterior, también lo somos de la belleza interior. Así, esta última también puede ser potenciada invirtiendo un mínimo de tiempo y esfuerzo en ella.

Pero… ¿qué es la belleza interior?

La belleza interior puede ser comprendida como un grupo de habilidades sociales que ayuda a las personas a establecer vínculos afectivos entre sí. Si bien la belleza común capta la atención, la belleza interior va aún más allá, y hace que nuestros semejantes se interesen vivamente por nuestro mundo y quieran permanecer a nuestro lado.

Explicado así, la belleza interior no es algo independiente en ella misma, sino que es una propiedad emergente de la presencia de un conjunto de características muy estimadas por los demás. Tener estas cualidades es de vital importancia a la hora de socializar e incluso influye en nuestra capacidad de conectar emocionalmente con el resto.

Los vínculos creados gracias a la belleza interior no tienen por qué ser siempre amorosos, pero casi siempre son acompañados por el aprecio, la empatía y el sacrificio.

¿Cómo potenciar la belleza interior?

A continuación te muestro varias pautas a seguir si quieres cultivar este tipo de belleza.

1. Confecciona una lista de lo que consideres tus puntos débiles y fortalezas

Esta es una primera acción muy útil para tener una idea de la situación en que nos encontramos. Con esta lista podrás evaluar el grado de desarrollo personal que has alcanzado y cuánto te queda por recorrer. Es muy simple de hacer y los beneficios son palpables: solo necesitas una hoja de papel en la que apuntarás tus defectos y fortalezas en dos columnas, esto de acuerdo a tu autopercepción.

Una vez lo hayas hecho establece prioridades. Identifica cuales son aquellas debilidades que más influyen en tu vida diaria y de qué manera puedes emplear tus fortalezas para mejorar en ellas. También podrías centrarte en potenciar tus fortalezas, pero en la mayoría de los casos no es muy recomendable, dado que esto daría lugar a fuertes desequilibrios.

2. Medita en cómo crees que las personas piensan que eres

Este es un segundo paso importante para autoanalizarte desde el punto de vista de los demás. Al igual que en el anterior, elabora una lista de dos columnas con tus fortalezas y debilidades, solo que esta vez deberás hacerlo desde la perspectiva de quienes te rodean. Es fundamental que no te centres en el criterio de un grupo de personas en específico, ya que prácticamente nadie te conoce del todo, y muchas veces los demás solo son conscientes de una faceta de tu vida relacionada a un contexto específico.

Cuando la lista esté terminada, intenta evaluar hasta qué punto esos posibles desperfectos tienen bases reales y hasta qué punto están sesgados. Después, enumera por prioridades aquellos aspectos que más quieres cambiar, según el criterio que piensas que tienen los demás.

Ambas listas, la que hiciste desde tu perspectiva y esta, tienen como objetivo hacerte consciente de qué aspectos de tu vida quieres cambiar. No obstante, siempre debes darle más importancia a tu criterio que al del resto.

3. Trabaja en tus valores

Para conservar la belleza interior siempre deben estar presente una serie de valores que nos ayuden a tener una idea de qué es lo que consideramos correcto y lo que no. Tristemente la percepción del bien y del mal es muy subjetiva, por lo que debes asegurarte de tener bien claro tus prioridades y, si bien puedes dejarte influenciar por aquellos que admiras, nunca dejes de tener criterio propio.

Lista de prioridades para cultivar belleza interior
Podrías elaborar también una lista de prioridades

Ser consistentes en esta cuestión facilita a que los demás nos conozcan mejor, además que nos ayuda a conectar mejor con nuestros iguales.

4. Mejora tus habilidades de comunicación social

Muchas veces el hecho de no saber comunicarnos correctamente crea un velo mediante el cual los demás tienen una imagen errónea de nosotros. Aprender a expresarte bien es una de las cosas más útiles que podrás hacer en toda tu vida, incluso si necesitas años para lograrlo.

Saber escuchar a los demás, ser asertivo, darle sentido a las conversaciones… todas estas cosas harán que tus interacciones sociales, y por consiguiente tu mundo, se enriquezcan.

Belleza interior desde tus habilidades de comunicación
Mejorar tus habilidades de comunicación social te será muy útil para todo en la vida

5. Piensa en los demás

Los seres humanos tendemos a obviar en ocasiones qué es lo que necesitan nuestros amigos y lo que realmente les importa. Enmendar este error mediante la práctica continua y la retroalimentación positiva nos permite dar paso a otra de las bases de la belleza interior: la capacidad de ponerse en la situación de los demás.

6. Acepta lo que no puedes cambiar

Dicen que lo que no podemos cambiar termina por cambiarnos a nosotros mismos. Tal vez pienses que lo anterior suena pesimista, pero déjame decirte que esto no tiene por qué ser malo del todo.

De hecho, el tener cosas que nos hacen únicos es uno de los pilares fundamentales de la belleza interior. Así que, la próxima vez que te sorprendas a ti mismo/a quejándote de alguna característica sobre tu persona que te sea imposible modificar, deja de hacerlo inmediatamente; y, si es posible, comienza a idear una manera de convertir este defecto en una fortaleza.

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