Escuchar música: La ciencia detrás de ello

Algunos catalogan el escuchar música como uno de los mayores placeres de la vida. Sabemos que nada sería igual sin ella. Pero… ¿alguna vez te has preguntado por qué nos causa placer oír determinadas melodías? Bueno, si lo has hecho, no eres la única persona. De hecho, esta cuestión viene despertando la curiosidad de los neurocientíficos desde hace varias décadas.

Y a pesar de que aún nadie conoce a ciencia cierta el mecanismo mediante el cual la música recompensa a nuestro cerebro; se ha podido descifrar al menos una pequeña parte de lo que sucede en nuestro interior cuando escuchamos música. Además, los beneficios de escuchar música son innumerables.

¿Cómo procesa nuestro cerebro la música?

Nuestro cerebro posee una peculiar afinidad hacia las frecuencias constantes. Si las señales que recibe son ordenadas y mantienen un ritmo invariable entonces es que todo marcha bien. Un ejemplo de ello es la frecuencia cardiaca; cuando se producen arritmias el cerebro interpreta que está en peligro y activa todos sus sistemas de alarmas fisiológicas ante situaciones de infarto y demás.

Los sonidos, que en este sentido no son más que información, son convertidos en señales eléctricas por el oído interno. Para ello el oído cuenta con unos pelillos microscópicos que vibran de una forma específica para cada frecuencia específica. Más tarde las vibraciones se conducen hacia el líquido del caracol de este; y una vez allí se generan corrientes iónicas que, gracias a la presencia de proteínas y elementos químicos como el sodio y el potasio, se transportan hasta llegar a las neuronas y estimular la formación de enlaces dendríticos entre las mismas.

Ahora bien, ya desde hace varios siglos se conoce que uno de los elementos más primitivos de la música es el ritmo; este se puede lograr tras repetir constantemente el mismo sonido. De esta manera, cada ritmo tiene una frecuencia constante, que a su vez genera señales eléctricas constantes que pueden ser interpretadas por el cerebro como agradables.

¿Por qué nos gusta escuchar música?

Mujer escuchando música
Escuchar música es uno de los mayores placeres de la vida, según algunos

Si el ritmo del sonido aumenta su frecuencia a miles de hertzios las señales eléctricas que se generan pueden llegar a ser molestas e incluso insoportables. Además, cualquier sonido que alcance al oído con intensidades iguales o superiores a los 130 decibelios puede romper literalmente sus células encargadas de generar señales. Así, nuestro cerebro solamente puede interpretar como música a un espectro relativamente reducido de sonidos rítmicos de no muy alta intensidad: entre 40 y 110 decibelios.

La razón por la cual nos causa tanto placer escuchar este pequeño conjunto de sonidos rítmicos llamado música, es que en esta actividad nuestro cerebro libera altas cantidades de dopamina. Esta molécula es uno de los neurotransmisores encargados de producir sensaciones agradables para nuestro cerebro.

¿Por qué tenemos diferentes gustos musicales?

Se cree que los gustos musicales de cada persona estén definidos tanto por factores psicológicos como por factores sociales y externos.

Dentro de los factores psicológicos se encuentran las experiencias de cada individuo, sus sentimientos, estados de ánimo frecuentes, sus sistemas de creencias y motivaciones. Por ejemplo, si una joven que da mucha importancia a su situación sentimental acaba de sufrir una ruptura amorosa, es más probable que prefiera escuchar música triste para sentirse comprendida. Por otra parte, es poco probable que un adulto mayor centrado en su trabajo como catedrático de filosofía disfrute escuchando de la música hecha por alguna “boy band” del momento.

Chica escuchando música
La música que consumimos depende mucho de nuestra personalidad

Factores externos como la sociedad, el país de nacimiento y hasta el clima también juegan un papel importante a la hora de determinar la música que disfruta cada persona. En países del Caribe y América Latina géneros musicales alegres y desenfadados como el reggaetón y la bachata son los que gozan de mayor popularidad y aceptación entre el público. Si buscáramos una razón para este fenómeno, pudiéramos pensar que es debido a las temperaturas cálidas de estas regiones y a las idiosincrasias de sus sociedades que favorecen el buen humor de sus habitantes.

No obstante, las cuestiones de gustos son una materia compleja; y de ninguna forma lo descrito anteriormente quiere decir que se puedan determinar los gustos musicales de una persona sin antes preguntarle. Cada individuo es único.

Escuchar música en ocasiones nos ayuda a ser más eficaces

Según un estudio publicado en 1999 en la revista Neuroscience and behavioral physiology, escuchar aquellas canciones que nos gustan podría estimularnos a trabajar más rápido. En el experimento los voluntarios debían realizar ejercicios de reconocimiento visual mientras escuchaban piezas de audio. Sorprendentemente, los mejores resultados se alcanzaron durante los momentos en que las personas escuchaban aquellos géneros de su agrado.

No obstante, el estudio no encontró ninguna relación entre el volumen de la música y la eficacia en las tareas. Además, una conclusión curiosa de este estudio fue que la eficacia de los participantes disminuía a medida que se repetían las mismas canciones.

Beneficios neurológicos de estudiar la música

Niño tocando piano
Tocar piano estimula el desarrollo del cerebro

Tomar lecciones de música y practicar un instrumento musical promueven un mejor rendimiento a nivel cerebral. Las lecciones de música activan los dos hemisferios cerebrales. Cuando un estudiante practica esta actividad, su memoria, concentración y disciplina tienden a ejercitarse. Desde el momento en que se reta al cerebro a dividir su atención en diferentes tareas como ocurre al tocar un instrumento, ya sea el violín, piano, guitarra, batería, entre otros, mejora su rendimiento cognitivo.

Investigaciones realizadas por la Universidad de California y la Universidad de Harvard han comprobado que practicar un instrumento musical contribuye a que se generen conexiones neuronales entre ambos hemisferios cerebrales; y por tanto la persona aumenta su rendimiento en los campos de la concentración, aprendizaje y memoria.

Gracias al reconocido neurocientífico español Santiago Ramón y Cajal, hoy conocemos que la actividad que más estimula la creación de enlaces dendríticos es tocar el piano; ya que para tocar este instrumento se necesita un dedo diferente para cada tecla.

También se ha mencionado que estudiar teoría musical facilita el proceso de aprendizaje de otros idiomas. Elementos esenciales en la música, como el ritmo, el tono, el timbre y la intensidad, están estrechamente relacionados con las particularidades fonéticas de cada idioma.

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