¿Cuáles son las bacterias más resistentes al calor?

Viven en los lugares más inhóspitos del planeta y a la vez, se hallan más cerca de ti de lo que esperas. Se trata de microorganismos increíbles de gran importancia en nuestra cotidianidad. ¿Te gustaría aprender un poco de las bacterias más resistentes al calor?

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Datos interesantes sobre las bacterias más resistentes al calor

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Bacterias más resistentes al calor

En los lugares más hostiles de nuestro maravilloso planeta, aún allí tiene lugar la vida. Existen organismos capaces de resistir condiciones ambientales extremas como las bacterias más resistentes al calor. Estos interesantes gérmenes tienen la capacidad de desarrollarse bajo temperaturas muy elevadas. Te hablo de climas con 500 Celsius e incluso mayores.

Los hábitats que eligen de manera muy común son las zonas volcánicas, chimeneas hidrotermales, desiertos y lugares similares. Estos son sitios que pueden ser propicios y cómodos para su crecimiento y desarrollo. De acuerdo a su predilección por mayor o menor grado de calor, las bacterias termófilas reciben una clasificación.

Se puede hablar de microorganismos termófilos, termófilos extremos e hipertermófilos. Los primeros crecen entre los 50 y 680 C, alcanzando su máximo potencial por encima de los 600 C. Por otra parte, los termófilos extremos prefieren los climas que tengan temperaturas entre 50 y 680 C. Estas bacterias logran su mejor desarrollo después de los 650 C. Para sorprendernos mucho más, los hipertermófilos viven entre los 60 y 1150 C. Sus temperaturas favoritas son aquellas que superan los 80 grados Celsius. Sorprendente, ¿verdad?

Las bacterias termófilas tienen una serie de características estructurales que les permiten adaptarse a esos ambientes tan extremos. Su membrana celular está constituida por una buena cantidad de lípidos (grasas) saturados de cadena larga. Ello facilita el intercambio de nutrientes con el medio ambiente, así como la flexibilidad necesaria. Es uno de los puntos indispensables para que la bacteria no se destruya.

Las proteínas son moléculas que al ser sometidas a altas temperaturas sufren un proceso que recibe el nombre de desnaturalización. O sea, cambian su estructura. Un ejemplo sencillo es cuando te planchas el cabello, las proteínas del pelo se desnaturalizan y el cabello se hace lacio. ¿Qué ocurre entonces con las proteínas de las bacterias termófilas?

Pues, en un diseño perfecto, las proteínas de estos microorganismos poseen enlaces covalentes (enlace químico fuerte) hidrófobos. Esto significa que dichas uniones están protegidas de la interacción con el agua caliente. De igual modo, las enzimas que también son proteínas ejercen sus funciones en el microorganismo por su propiedad de ser termoestables. Las bacterias más resistentes al calor son seres vivos extraordinarios que nos enseñan una simple lección: cada cual está hecho para algo.

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5 ejemplos de bacterias más resistentes al calor

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Thermus aquaticus

Aquí te traigo cinco ejemplos de estas campeonas de las altas temperaturas: las bacterias más resistentes al calor.

Deferribacteres: son una familia de microorganismos amantes de las temperaturas extremas. Estos bacilos acuáticos y anaerobios habitan en las aguas terrestres o marinas que superan los 600 Celsius. Su interesante metabolismo les permite reducir hierro III, de ahí su nombre en alusión al elemento químico.

Rhodothermus obamensis: es una de las bacterias más resistentes al calor que se ha podido descubrir hasta el momento. Su hábitat principal se ubica en la bahía de Tachibana en Japón. Alcanza su crecimiento y desarrollo óptimo a los 800 Celsius de temperatura. Las colonias de este bacilo son de color rojo, de ahí deriva Rhodo = rojo.

Thermus aquaticus: es otro de los tipos de bacterias más resistentes al calor. Pertenece al grupo Deinococcus- Thermus y es la fuente de la enzima Taq ADN polimerasa. Este es un compuesto químico importantísimo en la ingeniería molecular por su uso en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Esta técnica se está usando ampliamente en los momentos actuales en la detección del nuevo coronavirus.

Pyrococcus furiosus: es una especie que se incluye dentro de los hipertermófilos, logrando un desarrollo óptimo a los 1000 C. Su descubrimiento tuvo lugar en la playa de Porto Levante de la isla Vulcano en Italia. El estudio completo del genoma bacteriano (material genético) terminó en 2001. Su crecimiento en un laboratorio es exponencial y la presencia de oxígeno lo inhibe, típico de los gérmenes anaerobios.

Pyrodictium abyssi: es una muestra de las bacterias más resistentes al calor. Imagina que tiene su hogar en las profundidades oceánicas, justo en los respiraderos hidrotermales, también llamados fumarolas negras. En estos sitios inhóspitos se producen grandes cantidades de metano y compuestos de azufre. Esta bacteria es una de las que convierte estos productos en energía por quimiosíntesis y reducción de azufre. Sus temperaturas idóneas de crecimiento se encuentran en el rango de los 80 – 1100 Celsius.

Chloroflexus aurantiacus: una bacteria que se desarrolla entre 50 y 700 Celsius. Tiende a formar colonias filamentosas encerradas en envolturas conocidas como tricomas. Si crece en la oscuridad toma una coloración naranja mientras que a la luz se vuelve verde oscuro. Su hábitat está constituido por ambientes hipersalinos, aguas termales, lagos, aguas de ríos y sedimentos.

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¿Pueden ser útiles las bacterias termófilas?

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El uso de la ADN polimerasa para la realización de las pruebas de PCR es indispensable

Es muy interesante como microorganismos compuestos por una célula son tan útiles en la vida cotidiana. Las bacterias termófilas son un ejemplo de ello. Actualmente, varias industrias utilizan enzimas bacterianas en distintos procesos. Muchas pertenecen a los microorganismos termófilos. Tal es el caso de las enzimas termoestables a-amilasas, xilanasas, catalasas, ADN polimerasas y serín-proteasas.

Como ya te había comentado con anterioridad, el uso de la ADN polimerasa para la realización de las pruebas de PCR es indispensable. El Pyrococcus furiosus permite la obtención de dioles con múltiples aplicaciones industriales. El descubrimiento de este microorganismo ha permitido estudiar y comparar varias características de los aminoácidos. Las bacterias termófilas también pueden ser utilizadas para minimizar la contaminación ambiental.

Esto es posible debido a su alta capacidad para degradar sustancias tóxicas como el policlorobifenilo. Se trata de una sustancia que está presente en plásticos y refrigerantes, tan usuales en nuestro mundo actual. Estos microorganismos son excelentes además para reciclar elementos como nitrógeno y el azufre en los suelos. Es por ello que pueden contribuir a la fertilización natural de las tierras cultivables.

Las bacterias resistentes al calor han demostrado ser unas excelentes aliadas para el hombre. Su fortaleza en ambientes extremos tiene aplicaciones industriales inimaginables.

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