La ciencia que oculta la alfarería

¿Te gustaría conocer un libro que ha aportado más historia que la biblioteca de Alejandría? No tiene páginas ni escritura y es el mejor conservado a través del tiempo: la obra alfarera. Te parece irreal, ¿verdad? Pero no lo es. Descubre la ciencia que oculta la alfarería y cómo ha ayudado a reconstruir el rompecabezas de las civilizaciones perdidas.

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¿Cuándo la ciencia llegó a la alfarería?

Tabla de arcilla de la antigua Babilonia

La alfarería tiene sus orígenes en la Antigüedad. Los historiadores afirman que el oficio nació hace 12000 años en Japón. En Perú, América, se encontraron objetos que datan de 1850 antes de nuestra era. Existe evidencia de que el trabajo con la arcilla ha acompañado el desarrollo de las civilizaciones a través de los siglos. El primer hombre alfarero se sintió afortunado y legó sus conocimientos a un sucesor. Poco a poco se aprendió cuál era el mejor barro y la temperatura ideal para cocerlo. El arte con arcilla ha sido un distintivo de progreso y florecimiento desde tiempos remotos.

Generaciones de alfareros guardaron y compartieron sus habilidades para concebir belleza y utilidad. Las técnicas utilizadas eran precisas, dando lugar a recetas que se podían convertir en adornos, ánforas, amuletos y más. El moldeado manual, la dosis de agua justa, el secado y el tiempo de cocción en el horno eran exactos. De hecho, las formas de dar vida al barro desde la Antigüedad hasta hoy han variado poco. 

¿Había ciencia en la alfarería del pasado? La respuesta es no. Los creadores sabían cómo hacer arte de la arcilla, pero no podían explicar el por qué era posible lograrlo. A finales de 1700 se empezó a formular un concepto que intentaba buscar la introducción de la ciencia en la alfarería. Se denominó ceramología y es el campo general de investigación y estudio de la producción de cerámica y el ajuar alfarero. Contempla el trabajo creador, las formas, funcionalidad y técnicas de decoración aplicadas a las piezas fabricadas.

 En 1988 se fundó la Asociación de Ceramología de España y ya se pudo hablar de ciencia en la alfarería. No obstante, el trabajo alfarero de hoy es una herencia del pasado y ha cambiado muy poco. Según A. García Verduch, el ceramista tradicional sabe crear, pero no cómo ocurre el proceso. Se siente incapaz de comprender y enunciar las numerosas variables físicas, químicas y tecnológicas que intervienen. ¿Por qué, si ya existe la ciencia que puede explicar los principios y causas que rigen la alfarería?

Explica Verduch que los creadores temen introducir alteraciones en las técnicas que se utilizan de antaño y prefieren continuar sus viejas metodologías. Desde principios de este siglo se ha intentado revolucionar el proceso creativo con conocimientos vanguardistas sin resultados. Lo cierto es que la ciencia que oculta la alfarería aún tiene mucho que revelar. Su aplicación puede marcar un nuevo punto de partida. 

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¿Qué importancia atesora una vasija de barro para la ciencia?

La ciencia que oculta la alfarería
Objetos encontrados por arqueólogos

Sabemos mucho de las civilizaciones que nos antecedieron gracias a los objetos que han encontrado los arqueólogos. Exposiciones en todo el mundo coleccionan creaciones de barro como verdaderas obras de arte. Piezas significativas se exhiben en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y en su homólogo de Madrid. No obstante, son incontables las galerías que muestran cerámicas pertenecientes al pasado. Las vasijas y todo objeto de barro son de inestimable importancia para la Arqueología y la Historia. A través de su estudio se obtiene vasta información de las sociedades antiguas.

Muchas especialidades confluyen para desentrañar los secretos de un trozo de arcilla y la ciencia que oculta la alfarería. Arqueología, Antropología, Geografía, Historia del Arte entre otras, cumplen con la misión de reconstruir un pasado perdido. Todas contribuyen a armar el gran rompecabezas que significa un hallazgo de este tipo. Al ser el barro y la cerámica los objetos que priman en las excavaciones se ha instituido su estudio.

¿Cómo pueden los científicos obtener datos tan precisos con solo un pedazo de arcilla cocida? Lo cierto es que hablamos de un proceso en extremo complejo que requiere de experticia. Lo primero es clasificar el hallazgo según la materia prima, técnica de manufactura, acabado, forma, decoración y función. Ese análisis macroscópico pretende determinar la procedencia de los materiales.

Las propiedades químicas también salen a relucir. Se realizan pruebas de fosfatos, carbonatos, determinación de pH entre otras. Con el desarrollo científico-tecnológico disponible, este proceso se torna más sencillo. Las piezas de cerámica son analizadas con modernos equipos. Por ejemplo, una herramienta de medición específica es la difracción de rayos x que analiza la datación del carbono y la edad de la pieza. Arqueomagnetismo, dendrocronología, hidratación obsidiana, termoluminiscencia y muchos más estudios son los responsables de contarnos la historia desde el barro.

Impresionante, ¿cierto? Parece increíble, pero en la actualidad los investigadores logran develar la ciencia que oculta la alfarería durante siglos. Los alfareros de la Antigüedad no podían siquiera imaginar la repercusión que tendrían sus creaciones. Al ser de materiales muy resistentes, las vasijas de arcilla cocidas son los libros mejor conservados. Una historia escrita en códigos que solo los estudiosos pueden interpretar y traducir. Cuando veas el próximo taller alfarero piensa en el valor de su trabajo no solo como utilidad y belleza.

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La alfarería amenaza con desaparecer y con ella, su ciencia

La ciencia que oculta la alfarería
El plástico ha reemplazado el buen gusto de la tradición del barro

La sociedad moderna en la que vivimos hoy ha dejado a un lado la alfarería. Los ciudadanos de todo el mundo inmersos en la agitación cotidiana prefieren usar utensilios desechables. El plástico ha reemplazado el buen gusto de la tradición del barro. El ceramólogo Emili Francés Sempere explica con tristeza que el oficio se está desvaneciendo. 

‟De trescientos alfareros que había en España en la década de los setenta ahora deben quedar siete u ocho…La alfarería está condenada a desaparecer. Se trata de un arte utilitario al cien por cien, principalmente cacharros para cocinar…Tampoco se cocina ya en cazuelas, lentamente, como cuando había que echar una mañana ante el fuego. Con el ritmo de la vida actual no hay tiempo.”

La ciencia que oculta la alfarería podría dejar de existir, es una realidad. Sempere comenta, además: ‟Todos los ceramistas contemporáneos de mi generación aprendieron en alfarerías…La cerámica es como una serpiente de mil cabezas. Cuando una rama se va extinguiendo, salen otras”. Esperemos y su vaticinio sea cierto para poder disfrutar por más tiempo de un arte que es historia pura.

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