La radiación que impide que los astronautas puedan volar a Marte (por ahora)

Explorar el espacio y asentarse en otros planetas ha sido un sueño de los seres humanos desde tiempos inmemoriales. Y quizás, gracias al adelanto tecnológico de los últimos años, podamos ver ese sueño cumplido más pronto de lo que creemos. Volar a Marte, es el principal candidato a visitarse por la humanidad.

Sin embargo, en la carrera por llevar una nave tripulada a este planeta, los científicos han tenido que toparse con una inmensa cantidad de obstáculos y adversidades. La mayoría relacionados con garantizar el regreso de los exploradores marcianos sanos y salvos a casa.

Nuevo estudio realizado por la NASA para volar a Marte

Según un nuevo estudio realizado por la NASA, existe un problema que hasta ahora los científicos habían pasado por alto: la radiación cósmica. Esta radiación que se encuentra en cualquier parte del espacio, incluyendo a Marte. Constituye “un preocupante aumento del riesgo” para las funciones cerebrales de los astronautas que visiten el planeta rojo.

De hecho, puede ser la principal piedra de tropiezo para la humanidad en sus deseos de viajar más allá de la órbita terrestre. Para comprobar lo que ya suponían, científicos; sometieron a varios ratones de laboratorio a radiaciones similares a las que tendrían que afrontar los humanos que se aventuren al espacio profundo.

Como resultado de sus experimentos, los roedores sufrieron serias complicaciones neurocognitivas que afectaron su memoria y aprendizaje. Además de hacer que se comportaran de forma “angustiosa”, según palabras de los investigadores.

Buscando soluciones para volar a Marte

volar a Marte
Se han ideado algunas soluciones, una de ellas es diseñar escudos que los propios astronautas puedan crear con materiales que tengan a mano como bolsas de almacenamiento

Munjal Acharya, autor principal del estudio, sugiere que al menos el 20% de los astronautas que regresen de Marte tendrían serias deficiencias en sus funciones cognitivas. Una de las estrategias de la NASA para proteger a los astronautas de esta radiación es crear una especie de “escudos temporales” en la nave.

Según Kerry Lee, un científico de la NASA, el objetivo es aumentar la masa entre los astronautas y la radiación de manera que las partículas depositen toda su energía antes de influir sobre los tripulantes. “Pero el reto es lograr esta defensa sin añadir más materiales a la nave”, explica.

Algunas soluciones en mente

En realidad, ya se han ideado algunas soluciones, una de ellas es diseñar escudos que los propios astronautas puedan crear con materiales que tengan a mano como bolsas de almacenamiento. Otra solución pudiera ser crear chalecos y aparatos que añadan masa o que contengan cargas eléctricas capaces de repeler la radiación.

Con este objetivo en mente fueron diseñadas las dos muñecas Helga y Zohar. Cuyo destino es enviarse al espacio profundo para investigar cómo proteger a los viajeros de las radiaciones procedentes de las tormentas solares y los rayos cósmicos.

¿Qué es la radiación cósmica que afecta a los astronautas?

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La atmósfera de la Tierra nos protege de la radiación

También se conoce como rayos cósmicos, es una porción de partículas subatómicas procedentes del espacio exterior cuya energía es muy alta. Son peligrosas porque traspasan con facilidad la piel de los seres humanos, ocasionando modificaciones en el ADN y fragmentando las células a su paso.

La acción de estas partículas energéticas puede causar cáncer, y en grandes cantidades, originar la enfermedad por radiación aguda. La dosis normal de rayos cósmicos en la Tierra es muy pequeña debido a la protección que nos otorga la magnetósfera, pero en el espacio esta cifra puede ser hasta 700 veces más alta que en la Tierra.

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