Ola de calor azota a Europa con temperaturas de hasta 42 grados

Nueva ola de calor azota a Europa con temperaturas de hasta 42 grados. ¿Este verano será tan duro como el que vivimos en 2003?

Ya han advertido las agencias meteorológicas de una próxima ola de calor que arrasará en todo el continente. Y dejará marcadores en los termómetros de la Península de hasta 42 grados. Hay motivos para inquietarse, pero se espera que este verano no sea tan duro como el que vivimos en 2003. En el que distintas canículas dejaron un reguero de muertos y un colapso social de magnitudes nunca vividas por los europeos en cientos de años. Los registros oficiales no marcaban un verano tan caluroso desde 1540. 

Los más afectados

Los países más afectados por este inusual clima de junio incluyen a España, Francia, Alemania, Italia y Polonia. En muchos lugares se han emitido avisos de calor y ciudades como París; han conectado fuentes y rociadores a los hidrantes para ayudar a la gente a sentirse aliviada. Los incendios forestales en Cataluña (España), los peores en dos décadas, ya han destruido 5000 hectáreas.

Alemania

En Alemania el calor es tan intenso que comenzó a derretir una carretera en el centro del país, lo que llevó a las autoridades a reducir los límites de velocidad. La temperatura llegó el miércoles a 38,6 grados en la localidad alemana de Coschen, cerca de la frontera con Polonia.

Francia

En Francia las escuelas permanecen cerradas y se espera en algunos sitios en el sur una máxima de 44,1 grados el viernes. Tres personas fallecieron en playas francesas cuando se zambulleron para intentar refrescarse.

Aunque no se confirmó que las muertes se deban estrictamente a la ola de calor, las autoridades advirtieron sobre los peligros del «choque térmico», especialmente en el caso de personas mayores, que puede producirse cuando el cuerpo caliente entra al agua de una temperatura considerablemente menor.

Las autoridades francesas crearon «refugios frescos» e instalaron cientos de fuentes adicionales de agua en París, para impedir una repetición de la devastadora ola de calor de 2003 que causó al menos 15.000 muertes en el país. Pero esa ola tuvo lugar en agosto; y algunos expertos señalan que la actual ola de junio puede ser especialmente peligrosa porque la gente ha tenido menos tiempo para adaptar gradualmente su fisiología al calor del verano.

Ola de calor
Termómetro

¿Cuál es la causa de las inusuales temperaturas de junio?

No existe una única causa para la ola de calor instaurada esta semana en Europa, según explicaron expertos a BBC Mundo.

«Hay dos factores detrás de la actual ola de calor», afirmó Dann Mitchell, profesor de ciencias atmosféricas de la Universidad de Bristol en Inglaterra. «Uno de los factores es que las temperaturas globales están aumentando en todas partes, ya se incrementaron cerca de un grado en relación con la era preindustrial debido al cambio climático. Y esto ha hecho que la ola de calor sea más caliente«.

Otros factores

El segundo factor tiene que ver no con los cambios del clima, la tendencia a largo plazo, sino del tiempo, un término que se refiere a los impactos del día a día. Los efectos de la ola de calor sofocante en gran parte de Europa por efecto del aire norteafricano se hacen patentes en esta imagen del satélite Copernicus Sentinel-3 de la ESA.

Se han reportado máximos históricos para junio, con temperaturas que se aproximan o superan los 40 grados en una buena porción del continente se acontecen desde este 26 de junio, día con que se corresponde la imagen.

El mapa se ha generado utilizando la información del Radiómetro de temperatura de la superficie del mar y tierra del Copernicus Sentinel-3, que mide la energía que irradia desde la superficie de la Tierra en nueve bandas espectrales.

«El patrón del tiempo es algo muy serio ahora», señaló Mitchell.

«Una onda atmosférica (ondas de gran escala que, aunque no las vemos están allí) causó un desplazamiento de la llamada corriente en chorro o jet stream (un flujo de aire rápido y estrecho en la atmósfera».

Ese desplazamiento a su vez «causó un corte entre dos zonas, un área de baja presión en el oeste de Europa y un sistema de alta presión situado sobre el resto de Europa, y entre esos dos sistemas se succiona hacia el norte aire que se origina en el Sahara y es muy caliente«.

Sahara y sequia

También se consultó a David Barriopedro, investigador el Instituto de Geociencias, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y la Universidad Complutense de Madrid.

El científico destacó: «Las olas de calor, como muchos otros fenómenos extremos, suelen ser el resultado de una conjunción de factores, cuya intersección conduce al evento extremo».

«En este caso la ola de calor está asociada con una intrusión excepcional de aire cálido del Sáhara». «Se trata de una expansión al norte del cinturón subtropical de altas presiones; (masas de aire muy cálidas y secas). A través de lo que se conoce como dorsal subtropical (en inglés, subtropical ridge)».

«Serán la norma en el futuro»

Según experimentos multimodelos de distintas regionales, la probabilidad de que suframos olas de calor extremas en Europa; aumentaron en un factor de 5 a 10 en los próximos 40 años. Y según la Organización Meteorológica Mundial el número de muertes continentales anuales por este fenómeno podría doblarse en las próximas dos décadas.  

Barriopedro señaló que las proyecciones de cambio climático para el siglo XXI indican que «las olas de calor serán cada vez más frecuentes, intensas y duraderas».

Ola de calor
Termómetro

Mitchell explicó que las olas de calor «serán la norma en el futuro», aún si se logra una transición vertiginosa a energías renovables, pues los gases de invernadero como el dióxido de carbono «pueden durar en la atmósfera más de mil años».

El científico de la Universidad de Bristol señaló que especialmente en sitios acostumbrados a temperaturas altas, como el sur de España, «es importante que la gente entienda que un aumento de un grado respecto a lo que está acostumbrada puede ser muy perjudicial para la fisiología humana».

Consecuencias

Entre las consecuencias devastadoras que trae consigo una ola de calor se encuentran las muertes por hipertermia, especialmente entre los ancianos. Si, además, se produce una sequía que seca la vegetación, las olas de calor pueden provocar incendios forestales.

Por último, las olas de calor prolongado pueden causar una gran disminución del caudal de los ríos, lo cual podría, a su vez, disminuir drásticamente la producción de energía hidroeléctrica en los países donde esta forma de energía resulta fundamental.

«Tendremos que cambiar la forma en que vivimos, en que trabajamos, nos vestimos, viajamos. Tendremos que cambiar nuestros hábitos y dejar de pensar que estos episodios son excepcionales«.

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