¿Por qué nos comparamos con los demás?

Las redes sociales se han convertido en un espejo en el que muchos se miran. Establecer una comparación con actores y modelos se ha vuelto prácticamente una moda. ¿Alguna vez te has exigido ser como tu estrella de la televisión o un futbolista favorito? Si te interesa todo este tema descubre aquí el por qué nos comparamos con los demás.

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La Teoría de la comparación social

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Es una propuesta dada por el psicólogo social Leon Festinger justifica el por qué nos comparamos

Es una propuesta dada por el psicólogo social Leon Festinger en 1954. Justifica el por qué nos comparamos. Está en la creencia de que hay un impulso dentro de los individuos para obtener auto evaluaciones rigurosas. Explica que los individuos miden sus propias opiniones y capacidades mediante la comparación con otros. Lo realizan para reducir la incertidumbre y aprender a definirse a ellos mismos. Cada ser humano crea parte de su identidad personal a través de otros. Nos fijamos en las capacidades, posición social, nivel económico y la apariencia física.

Hay dos tipos de comparaciones: a la baja y al alza. Esta última es con alguien a quien consideras superior. Con un inferior sería una comparación a la baja. Estudios muestran que la comparación al alza causa incomodidad y frustración. Mientras que a la baja, tiende a darte bienestar y satisfacción. Aquellas personas que se preocupan por su apariencia se comparan al alza. Suelen medir con más frecuencia su cuerpo con el de otros que consideran atractivos, por ejemplo.

Comparar perjudica tu salud mental

Muchos nos comparamos con los demás como parte de nuestro día. Uno de los motivos es para darte cuenta de aquellas cosas que te gustaría tener o alcanzar. Por ende, en varias ocasiones no te fijas en cuán dañino puede ser. Minimizas tus propios éxitos a través de la comparación. Lidia G. Asensi, psicóloga del Centro Psicológico Cepsim dijo: “Tenemos que tener cuidado con la perfección, dado que genera unas altas exigencias en nosotros. Terminamos por no estar conformes nunca con lo conseguido. Es una trampa la cual nos lleva a estar constantemente en el hacer”.

La autoestima se ve afectada cuando te exiges tanto sin recordar que eres un humano no perfecto. La psicóloga Asensi cuenta que: “La comparación nos lleva a rechazar quiénes somos. No nos ayuda a cambiar o mejorar aquello con lo que no estamos conformes, sino que nos limita. Eso es lo que entorpece después nuestra autoestima…Al compararnos estamos idealizando los elementos de la otra persona. Adoptamos una posición inferior con respecto al otro. Por tanto, en esta posición no nos valoramos ni a nosotros ni nuestras capacidades y logros”

Te comparas desde la parte más visible y superficial, pero no tienes en cuenta lo que hay debajo. Asegura la especialista que “muchas veces no aplicamos la regla en igualdad de condiciones”.

Ella pone el siguiente ejemplo: “Imaginemos que un compañero nuestro ha terminado su trabajo a tiempo pero nosotros no. Comenzamos a realizar comparaciones dañinas para nosotros del tipo: ‘mi compañero es mejor que yo’, ‘yo no soy igual de eficaz y capaz’; ‘no merezco este puesto tanto como él’ etc. Quizás la situación actual de nuestro compañero es diferente a la nuestra”

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De las comparaciones se saca algo bueno

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Saca las emociones un poco al lado y realiza un análisis más subjetivo

Si nos comparamos con los demás hay ventajas y desventajas. Siempre no tiene que ser la envidia o la sensación de inferioridad. No debe convertirse en una obsesión. Cada uno tiene sus talentos y las cosas que se le dan mejor y peor. Saca las emociones un poco al lado y realiza un análisis más subjetivo para sacar provecho de ello. Compararte te ayuda a aprender de los errores. Es bueno entender a través de los demás, aunque a veces si no te equivocas tú mismo no llegas a comprender.

Las buenas prácticas se obtienen comparando lo que consigue un grupo de personas exitosas. Así excluyes lo que todos ellos tienen en común. Tener una fuente de inspiración es una de los grandes beneficios de comparar. Aquellos que logran sacar adelante proyectos o retos que a ti te gustaría poder realizar te servirían bien. Son seres humanos al igual que tú. Piensa que: Si ellos pueden, ¿por qué tú no vas a poder con lo mismo?

Una comparación saludable es la que está basada en la imitación de eso que le funciona a los demás. Pues claro, sin convertirlos en héroes. La competición proactiva también te enseña. No es más que la tendencia a mejorar a través de la superación de uno mismo. Cambia la comparación por un “¡hoy me acepto como soy!”.

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¿Qué hacer para no compararme con otros?

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Mírate a ti y no a otros

La doctora Asensi, aparte de que conoce las razones del por qué nos comparamos con los demás, da soluciones. Debes preguntarle lo siguiente: ¿cuándo me comparo con los demás? ¿En qué contextos lo hago? ¿Cuál es el objetivo que quiero conseguir a través de la comparación? Si observas tu historia te permitirá ser más justo contigo y entender por qué no has logrado lo que quieres. De esta forma te valoras a ti mismo y lo que has alcanzado. Mírate a ti y no a otros, analízate y descubre que no eres tan malo como te empeñas en creer.

Lo que te propongas es importante que parta de tus ideas, no de comparaciones con otros. No se trata de competir con otros, de esa manera disfrutar de tus logros te será imposible. Si no tienes en cuenta todos los elementos propios y de la otra persona no podrás ver la realidad. Hay fortalezas o habilidades que tú no posees, cada uno es diferente. Gran parte de la población sufre de depresión por el hecho de no saber esto.

La psicóloga del Centro Psicológico Cepsim concluyó que: “Cogemos de manera aislada aquello con lo que no estamos conformes de nosotros mismos. Nos comparamos con las personas que sí se destacan. Por ejemplo: si considero que toco mal el piano y me comparo con una persona que es excepcional tocando, saldré perdiendo. Hay que considerar que no tengo la capacidad para ello”

Al compararnos con los demás vivimos muchas veces en una vida aún más difícil. La mejor manera de evitar que nos afecte es visualizar la realidad desde el punto de vista concreto, no solo tuyo. Encuentra en los otros modelos a seguir, pero reconoce que tus talentos son únicos, o en todo caso, solo diferentes.

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